Soy el imposible hombre impasible

Estoy leyendo esto, y soy feliz… oh sí! Bueno, exactamente ese libro no. El mío es la versión pobre, pasta rojita y tamaño de bolsillo. Además ni siquiera es mío, lo saqué de la biblioteca central de León con una cuenta ajena ( me siento más pobre que de costumbre después de analizar esta situación).
El libro es excelente, cuando tenga ganas y tiempo hablaré un poco sobre él, o tal vez no.
Por cierto, la biblioteca central de León es un lugar con el que, estoy seguro, tendré muchos encuentros en un futuro cercano. Más adelante hablaré de dicha biblioteca, que me dejó un grato sabor de boca y agobiado por la cantidad de posibilidades que presenta ante mí.
Happiness Is a Warmgun
Con el final del periodo de exámenes ha concluido oficialmente mi primer mes en la universidad y, al parecer, el balance es positivo. He conocido gente interesante, otros personajes divertidos y unos que no tanto, pero esta heterogeneidad me agrada mucho. Sin duda debo socializar más con todas esas personas que me parecen destacables, pero eso es tema de otra disertación vía interwebz.
En lo académico no me fue mal, pero me podría ir mucho mejor. Me he dado cuenta que no puedo dejar todo para última hora: Esta maña me hace sentir estresado y genera que no tenga resultados 100% satisfactorios.
La mayoría de los maestros me motivan a seguir en la línea. Saben de lo que hablan y lo muestran de una forma interesante.
El soundtrack de esta temporada probablemente sean Los Beatles. Me he dado cuenta que si me organizo si puedo seguir leyendo como enfermo, justo como me gusta.
Kit para sobrevivir al patriotismo horrendo.

El señor Jorge Pinto refleja de una forma divertida mi sentir hacia los festejos patrios y la actitud que toma la actitud que toma la gente hacia ellos.
Yo sé que lo más horrendo de las fiestas nacionales ha pasado, pero estaremos expuestos a comentarios patrioteros lo que resta del mes y tendremos que observar banderitas colgadas de las casas hasta la siguiente fiesta nacional, es decir, el día de LA BIRGENSITA. Es por eso que quiero compartir unas lecturas que me son indispensables para soportar estas festivades retrógradas:
- Los relámpagos de agosto y Los pasos de López, del maestro de maestros, Jorge Ibargüengoitia. En estos dos libros se trata la historia de Méjico desde un punto de vista crítico, con un sentido del humor extraordinario, destruyendo mitos y héroes. El primer libro trata acerca de las aventuras del padre de la patria, Miguel Hidalgo. El narrador es un militar que sin proponérselo, termina convirtiéndose en uno de los libertadores de la Nueva España. El segundo libro, trata acerca de un caudillo de la revolución ( Álvaro Obregón), dejando todos sus defectos al descubierto.
- Los artículos sensacionales de José Antonio Crespo. Ningún artículo publicado en su columna tiene pierde, pero los que hablan acerca de la historia de nuestro país o los festejos patrios son simplemente sensacionales. Mis favoritos sobre esos temas han sido: “Sin conquista” y “Sobre la historia de la patria”.
Se que soportar el “cariño a la suave patria” puede ser una labor titánica, pero con estos textos se vuelve un trabajo menos complicado.
Enfermedades
Son lo peor. Suceden en el momento menos oportuno y convierten problemas sencillos en grandes conflictos existenciales.
Las enfermedades son casi tan molestas como un testigo de Jehová que toca a tu puerta un sábado a las ocho de la mañana o como una persona que cree que el futbol es un deporte de verdad.
Lo único que se le puede acercar a las enfermedades en el grado de desagrabilidad son los festejos patrios mexicanos. En ellos, las masas tienen pretexto para comportarse como subnormales por el simple hecho de “enaltecer el orgullo nacional” o demostrar su cariño por “Esta tierra sagrada que ha sido bendecida tantas veces por el papa”, etc.
Es lamentable que para la mayoría de las personas querer este país signifique pegar de gritos como retrasados mientras se emborrachan hasta desconocerse a sí mismos. Estas personas que aman los festejos patrios, son las mismas que se cuelgan del cable del vecino y evaden impuestos por que pinchegobiernotodoselorobaynosjodealosjodidos.
Y ya. Por eso viva Estados Unidos, aunque el redneck promedio se comporte como un mexicano con mucho dinero.
Hay días en los que me siento muy extraño, pero al reencontrarme con joyitas musicales como estas recuerdo el motivo por el que sigo vivo.